Eccema atópico

El eccema atópico es una enfermedad crónica inflamatoria que se caracteriza por sequedad de la piel, lesiones eccematosas en ciertas zonas y picor intenso. Se trata de una enfermedad hereditaria aunque todavía no se sabe qué la causa. Normalmente viene acompañada por otras enfermedades atópicas, como por ejemplo la rinoconjuntivitis alérgica y el asma alérgico.

 

El eccema atópico es una enfermedad infantil muy común que afecta aproximadamente a uno de cada cinco niños. Por lo general, las lesiones eccematosas típicas de la piel suelen aparecer a partir del cuarto mes de vida. En ese momento, las lesiones suelen ser exudativas y se encuentran en el rostro y la parte externa de los brazos y las piernas. A partir del primer año de vida, las lesiones se resecan y la enfermedad tiende a manifestarse en los codos, el cuello, las muñecas y las rodillas (en las zonas de pliegues). En las zonas inflamadas, se produce un engrosamiento de la piel (liquenificaciones) debido al carácter crónico de la enfermedad. A partir de los 30 años, pueden empezar a formarse lesiones nodulares muy pruriginosas en la parte externa de brazos y piernas.

 

En una tercera parte de los niños afectados, la enfermedad se resuelve durante la infancia. Para el resto, los síntomas persisten hasta la edad adulta, aunque el nivel de gravedad varía. En ocasiones, la enfermedad no se descubre hasta entonces.

Eccema atópico

Uno de los motivos de la sequedad de la piel y la alteración de la función de la barrera cutánea, es la falta de ceramidas. Las ceramidas, son un tipo especial de lípidos que rellenan y sellan los espacios intracelulares en la capa más externa de la piel, impidiendo así la pérdida excesiva de agua. La aplicación tópica de ácidos grasos omega-6, extraídos de aceites naturales (aceite de pipa de uva, aceite de onagra), puede fortalecer  la barrera cutánea. Estos ácidos grasos se incorporan directamente en los lípidos de la capa más externa de la piel y ayuda a reforzar la función de barrera alterada. Adicionalmente, el licocalcón, un extracto de la raíz de regaliz (Glycyrrhiza inflate) con propiedades calmantes, alivia la piel irritada y reduce las rojeces. La aplicación sistemática de productos adecuados para el cuidado de la piel ayudará a controlar la enfermedad y reducir el número de brotes.