Piel con déficit de lípidos
A diferencia de la piel con déficit de hidratación, en la que el principal problema es la falta de agua, la piel con déficit de lípidos tiene una mayor necesidad de lípidos. Durante la higiene diaria, suele verse agredida por agentes limpiadores o jabones y pierde valiosos lípidos.
Los lípidos epidérmicos desempeñan un papel importante en la función de barrera de la piel. Conforman el cemento que mantiene unidas las células de la capa córnea (modelo del cemento y los ladrillos). La composición de estos lípidos epidérmicos determina la integridad de la barrera de permeabilidad (i). Junto con los lípidos sebáceos (sebo), los lípidos epidérmicos son también un factor importante para un contenido en hidratación equilibrado de la piel.

El modelo del cemento y los ladrillos
Los lípidos epidérmicos conforman el cemento que mantiene unidas las células de la capa córnea.
- Células córneas (corneocitos)
- Lípidos epidérmicos
El problema
La pérdida de lípidos epidérmicos y sebáceos altera la composición de la película hidrolipídica y de la barrera lipídica. La piel se vuelve seca, áspera y escamosa. La piel con déficit de lípidos es propensa a la formación prematura de líneas finas, arrugas y manchas pigmentarias. La suavidad y elasticidad de la piel disminuyen, la función de barrera se debilita y aumenta la pérdida de agua transepidérmica (i). La piel sensible con déficit de lípidos requiere cuidados que le aporten lípidos naturales o similares a los de la piel. Las ceramidas, el colesterol y los ácidos grasos insaturados libres juegan aquí un papel esencial.

La pérdida de lípidos se debe, por ejemplo, a una limpieza agresiva de la piel con jabón.
- Lípidos de la superficie cutánea
- Células epidérmicas
- Partículas de suciedad
- Tensioactivos agresivos




