Piel seborreica con tendencia acnéica
En la seborrea, el aumento de la secreción (i) de sebo da lugar a un desarrollo excesivo de la parte lipófila de la película hidrolipídica. Las zonas más afectadas son las que disponen de un mayor número de glándulas (i) sebáceas, como el rostro, el tórax, los hombros y la espalda. La seborrea estimula la aparición de acné, eccema seborreico y rosácea, así como de infecciones bacterianas y fúngicas.
El acné abarca todo un grupo de enfermedades que afectan a la glándulas (i) sebáceas, los folículos pilosos y el tejido circundante. La principal y más común alteración cutánea visible de la piel es la aparición de comedones, los cuales se distinguen entre comedones cerrados (granos) y comedones abiertos (espinillas o puntos negros). Las espinillas no suelen causar inflamación en el tejido conectivo circundante. Otras manifestaciones visibles del acné son las pápulas, los nódulos y las pústulas.
Acné...
Causas endógenas y exógenas del acné
Los principios fisiopatológicos de la formación de comedones y, por tanto, del acné, es la seborrea acompañada de la obstrucción de las glándulas (i) sebáceas, que se origina debido a una alteración en el proceso de cornificación (hiperqueratosis) del folículo piloso y de los conductos excretores de las glándulas (i) sebáceas. La influencia de una posible predisposición genética a este trastorno de la cornificación es algo que crea debate.
El acné es la alteración cutánea de origen hormonal más frecuente y suele manifestarse principalmente durante la pubertad (acné vulgar o simple). El acné vulgar, que afecta a alrededor del 80% de los jóvenes entre los 11 y los 20 años, se produce, probablemente, por una respuesta masiva de las glándulas (i) sebáceas, así como de los epitelios de los folículos pilosos y de los conductos excretores de las glándulas (i) sebáceas a las concentraciones fisiológicas de andrógenos.

Representación esquemática:
Formación del acné
A Tapón de láminas córneas y sebo sobre el conducto de salida del folículo piloso, ennegrecido en la superficie debido a la oxidación (espinilla o punto negro)

B Comedón cerrado, esférico, que tiene el color de la piel o un color blanquecino (grano)

C La creciente acumulación de sebo y el aumento de la obstrucción presionan la pared folicular que además es dañada por diversas sustancias bacterianas (enzimas, ácidos grasos libres).

D Debido a esa presión, el sebo retenido se contamina por las bacterias y entra en el tejido circundante, lo que produce una reacción inflamatoria.
Las distintas formas del acné:
En el lenguaje común, cuando hablamos del acné solemos referirnos al acné simple o vulgar, una afección cutánea que aparece en la pubertad, especialmente en el rostro y la espalda y que constituye la forma más frecuente de acné.
Dependiendo del nivel de gravedad de las lesiones cutáneas, el acné vulgar puede dividirse en:
- Acné comedoniano (espinillas/granos).
- Acné pápulo-pustuloso, provocado por la colonización bacteriana de un comedón y que da lugar a una inflamación perifolicular secundaria y a la formación de pápulas y pústulas.
- Acné conglobata, donde, además de los comedones, las pápulas y las pústulas, aparecen nódulos dolorosos y abscesos con fistulas en el rostro y el tórax, que suelen dejar cicatrices permanentes.

- Acné vulgar pápulo-pustuloso
Acné en los adultos
Cada vez es más frecuente que el acné persista o incluso que reaparezca después de la pubertad, hacia los 30 años. En los adultos, el acné suele ser leve o moderado, pero en la mayoría de los casos, es difícil de tratar con los tratamientos anti-acné habituales. La tardía aparición del acné es rara y suele estar asociada a determinados factores desencadenantes como ciertos medicamentos, situaciones de estrés o el contacto con varias sustancias comedogénicas (p. ej. el cloro).
Posibles tratamientos dermatológicos, higiene y cuidado de la piel
Para los tratamientos tópicos se suelen utilizar principalmente derivados de la vitamina A (retinoides, exfoliaciones), así como preparados a base de peróxido de benzoilo, aunque éstos últimos suelen resecar la piel. Adicionalmente, pueden utilizarse antibióticos tópicos como las tetraciclinas que, por otra parte, pueden aumentar la fotosensiblidad de la piel, o la eritromicina. El tratamiento con antibióticos es eficaz frente a las bacterias fisiopatológicas más importantes y los patógenos que pueden causar posibles infecciones secundarias, pero también puede dar lugar a resistencias bacterianas. En los casos graves de acné resistente al tratamiento tópico, se requiere un tratamiento sistémico con isotretinoina. En las mujeres también se suelen utilizar anticonceptivos con estrógenos (i) y componentes antiandrógenos.
Para la higiene de la piel con tendencia acnéica se deben utilizar syndets (i) en vez de jabones. Después de la limpieza, a lo largo del día, deben utilizarse productos específicos para el cuidado de la piel acnéica con ingredientes queratolíticos y antibacterianos. También puede resultar útil la administración coadyuvante de productos sin grasas (i) que calman el prurito.






