Zonas de la piel con necesidad de cuidados especiales
No todas las zonas de la piel se encuentran expuestas a factores exógenos de la misma manera. Además, diversas peculiaridades fisiológicas que prevalecen en algunas zonas como, por ejemplo, manos, pies y axilas, hacen que estas zonas de la piel requieran protección y un cuidado especial.
Manos y axilas
Las manos, una zona de la piel especialmente expuesta
En el transcurso de un día normal de trabajo en casa, en la oficina o el jardín, se encuentran sometidas a agresiones continuas, por ejemplo el contacto frecuente con el agua, tensioactivos (i) o disolventes. Además, existen algunas peculiaridades fisiológicas que llevan a una mayor necesidad de lípidos.

El contacto frecuente con el agua puede resecar la piel y dañar su función de barrera de forma significativa. Por ello, las sustancias que equilibren la pérdida de lípidos son importantes para la higiene y el cuidado adecuado de las manos.
Una agresión excesiva de las manos conduce rápidamente a una sobrecarga de los sistemas de protección y reparación naturales de la piel, lo que puede comprometer su función de barrera. Las manos dañadas, agrietadas, secas y sensibles presentan una tendencia mayor a la aparición de eccemas.
Entre el 5% y el 10% de la población total padece eccema en las manos. En la población activa, la proporción de los afectados se encuentra entre un 15% y un 35%. Dentro de ese 35%, el eccema de manos es la enfermedad laboral que se refiere con más frecuencia.
De esta manera, para una adecuada higiene de las manos son importantes aquellas sustancias que equilibran y compensan la pérdida de lípidos, mantienen el pH (i) fisiológico y estimulan el proceso de regeneración de la piel.
Cuidado desodorante para prevenir el olor corporal
En las axilas (del griego axilla, axi = axis), el valor del pH (i) de la piel se encuentra alrededor del 6,5, es decir, muy por encima del pH (i) fisiológico que se encuentra alrededor del 5,5. A eso se debe el concepto del vacío fisiológico en el manto ácido de la piel en esta zona del cuerpo. El aumento del pH (i) influye en la proliferación de bacterias en las axilas. El metabolismo bacteriano del sebo y del sudor produce una mayor cantidad de sustancias de olor intenso que puede dar lugar a un fuerte y desagradable olor corporal.
Hoy en día, evitar el olor corporal con el uso de un desodorante es una parte de la higiene diaria personal y existe un amplio abanico de métodos para controlar el olor corporal:
- Ocultarlo con un perfume
- Controlando la perspiración con antitranspirantes
- Inhibiendo la proliferación de bacterias con antisépticos o mediante la fijación de un valor pH (i) ácido
Desde el punto de vista médico, puede resultar útil combinar el uso de antisépticos y antitranspirantes con un pH (i) ácido. Los factores de importancia decisiva, especialmente para los desodorantes dermatológicos, son su eficacia pero también la tolerabilidad (i) de sus ingredientes.







