Los fundamentos de la higiene de la piel
La principal función de la higiene corporal consiste en eliminar la suciedad y el sudor y así prevenir cualquier olor desagradable. Además, la higiene corporal satisface otros deseos relacionados con el bienestar personal: refrescarse, tonificarse, relajarse, así como disfrutar cuidándose.
Higiene de la piel
¿Agua para limpiar?
Lo que antes se conocía como la cultura del baño, se ha convertido hoy en día más bien en una cultura de la ducha. El ejercicio al aire libre, el incremento de los factores agresivos debido al modo de vida moderno, así como una mayor conciencia sobre la higiene en la sociedad actual, han reforzado la necesidad fundamental de una higiene diaria, lo que ha llevado al uso frecuente de productos relacionados con ella.

Limpieza con jabones tradicionales y tensioactivos (i) agresivos: el agua limpia elimina los componentes solubles en agua (hidrófilos). Las sustancias limpiadoras (tensioactivos (i)) se unen a las partículas lipófilas de suciedad y las disuelven, pero al mismo tiempo eliminan también los lípidos protectores de la piel.
- Tensioactivos
- Lípidos propios de la piel
- Partículas lipófilas de suciedad
- Superficie cutánea
- Agua
Consecuencias de la higiene de la piel
La higiene es esencial para el mantenimiento de la salud de la piel. Sin embargo, el uso de productos de higiene inadecuados puede alterar las funciones naturales de la piel y causar problemas dermatológicos tales como:
- Cambios en el valor de pH (i) que pueden provocar alteraciones en la flora microbiana de la piel.
- Eliminación de la película hidrolipídica.
- Disolución de los lípidos epidérmicos (el cemento intracelular), así como alteración de las funciones de barrera.
- Reacciones por tóxicos irritantes y sensibilidad de contacto.
El contacto prolongado con el agua puede aumentar diez veces la permeabilidad de la piel, incluso en la piel más sana. El lavado frecuente con detergentes o la exposición a agentes alcalinos pueden debilitar aún más la función de barrera de la piel. Esto puede llevar a un aumento de la pérdida de agua transepidérmica (i) (TEWL), algo especialmente perjudicial para la piel que ya presenta signos de sequedad (i). Como consecuencia de la disminuida función de barrera de la piel, los productos químicos y los alérgenos pueden penetrar más fácilmente en la piel, dando lugar así a la aparición de reacciones alérgicas, irritativas o tóxicas.
Hidratación e higiene
Con el uso de productos que contengan tensioactivos (i), la piel pierde lípidos y agua. La utilización de productos de higiene con ingredientes reengrasantes, no sólo compensa la pérdida de lípidos, sino que también evita la extracción excesiva de lípidos cutáneos.






