Las axilas
La axila (del griego axi = eje) es una de las zonas de la piel con características fisiológicas propias: dado el gran número de glándulas (i) sudoríparas, la oclusión, y la elevada transpiración, el valor del pH (i) de la axila es de 6,5, es decir por encima del valor fisiológico de 5,5. Esto produce un vacío fisiológico en el manto ácido protector (i).
La particularidad de este entorno se constata por una mayor cantidad de determinadas bacterias en esta zona de la piel. Durante el metabolismo de sebo y sudor, dichas bacterias producen sustancias con un olor intenso (i) que, como consecuencia del efecto oclusivo en la axila, no se evaporen con facilidad.
Desodorantes
El mecanismo de acción de los desodorantes
Los desodorantes deben reducir eficazmente el olor corporal y prevenir su aparición. Para lograrlo, se utilizan diversos principios actives, así como combinaciones de ellos:
- Las sustancias bactericidas (antisépticos) y el mantenimiento de un pH (i) ácido impiden el crecimiento de las bacterias que originan el olor.
- Los antitranspirantes inhiben la secreción (i) de sudor.
- Determinados principios activos retienen las sustancias que generan el olor.
- Los perfumes ocultan las sustancias olorosas del propio cuerpo.

- Eccema de contacto en la axila
Desodorantes y tolerancia
Aparte de ser eficaz, un desodorante tiene que tener una buena tolerabilidad (i), es decir tiene que ser bien tolerado por la piel. Esto es algo especialmente importante para personas con piel sensible que presentan intolerancia a los desodorantes, psoriasis o dermatitis atópica, dado que la piel sensible o previamente dañada tiende más a la formación de eccemas de contacto, debido a su función de barrera debilitada. La utilización de componentes que aumentan la capacidad de penetración, como el alcohol, agrava este efecto. Por este motivo, los desodorantes específicos para este tipo de piel, no contienen alcohol ni perfume.






