Necesidades energéticas de las células

Al igual que en otros tejidos del cuerpo, las células de la piel necesitan energía para el mantenimiento de sus funciones vitales, su capacidad de regeneración y reparación y su crecimiento. Esta energía se genera durante los procesos metabólicos intracelulares.

El flujo sanguíneo dérmico (i) suministra a las células nutrientes, tales como grasas, hidratos de carbono, proteínas y oxígeno. Los ácidos grasos libres, si no hay déficit, desempeñan el papel más importante en la producción de energía en las células cutáneas. Algunas  células como las de la capa granular, con un contenido bajo en glucosa, parecen aprovechar incluso los ácidos grasos liberados durante el catabolismo de la membrana celular para generar energía.

 


Métodos de producción de energía

 

Las células obtienen energía a través de tres vías:

 

  • Glicólisis
  • Ciclo del citrato
  • Cadena respiratoria

 

La glicólisis tiene lugar en el citoplasma y es una forma de activación rápida para la obtención de energía. Las fases de ciclo del citrato y de la cadena respiratoria (i), también conocidas como oxidación biológica, tienen lugar en las mitocondrias de las células.

La cadena respiratoria (i), el mayor productor de energía

 

La mayor parte de la energía se produce a través de la cadena respiratoria (i). Todos los procesos enzimáticos del catabolismo de grasas, hidratos de carbono y aminoácidos terminan en esta tercera fase del metabolismo aeróbico. En ella, el sistema de transporte de electrones de la cadena respiratoria (i) desempeña un papel esencial. Ciertas proteínas localizadas casi exclusivamente en la membrana mitocondrial interna hacen de portadores de electrones.

 

Sustancias como las deshidrogenasas dependientes de NAD(P), la ubiquinona (coenzima Q10) o los citocromos, actúan como puntos de recogida para equivalentes de reducción o como portadores de electrones. La energía liberada de esta manera en la cadena de electrones se almacena como energía química en forma de adenosín trifosfato (ATP).

La cadena respiratoria

Envejecimiento de la piel y un transporte de electrones especial

 

Los hallazgos de estudios recientes demuestran que la carencia de una enzima determinada de la cadena respiratoria (i), la coenzima Q10 (CoQ10), desempeña un papel importante en la disminución de la capacidad de regeneración celular causada por el envejecimiento o el estrés oxidativo. Para compensar esta carencia, los pacientes con enfermedades cardiovasculares suelen tomar coenzima Q10 por vía oral.

 

Un estudio biofísico ha demostrado por primera vez, que la administración tópica de la coenzima Q10 puede reducir los signos del envejecimiento cutáneo.

La tercera fase del metabolismo, la cadena respiratoria (i), desempeña un papel importante en la producción de energía. En un estudio biofísico, se ha podido demostrar que la coenzima Q10, la cual actúa como portadora de electrones y como punto de recogida para equivalentes de reducción, reduce los signos del envejecimiento cutáneo cuando se aplica de forma tópica.